Quienes cuentan con jardín en casa a buen seguro que ya se han planteado la cuestión: ¿Césped natural o césped artificial? De buenas a primeras la mayoría de personas piensan en la primera opción, por ser lo tradicional y lo que se ha llevado toda la vida. No en vano, muchos de quienes tienen jardín en casa lo hacen porque realmente les gusta la jardinería.
Sin embargo, en los últimos tiempos se ha creado una corriente a favor del césped artificial.
En esta ocasión vamos a analizar sus ventajas frente al césped natural:
Más económico: el consumo de agua es mucho menor, por no hablar del mantenimiento. Además, poner césped artificial es bastante barato ya que se puede aplicar sobre tierra, hormigón o terrazo.
Menos esfuerzo: no es necesario abonarlo, casi no ha que regarlo y por su puesto no hay que cortarlo ni quitarle las malas hiervas.
Resistente. El césped artificial no se deteriora por las inclemencias del tiempo, que sí pueden dañar el césped natural. En este punto ya dependerá del aspecto que queramos que luzca el jardín.
Limpio e higiénico. Por lo menos más que el césped natural. Además es antialergénico.
Ignifugo. Puede parecer baladí, pero no es
Teniendo en cuenta que el césped es quizás la parte más ingrata de la jardinería no es de extrañar su ascenso en los últimos años. Y es que el césped artificial es perfectamente compatible con otras plantas en el jardin.